Sebastián Escalona, artista visual
“En el punto final está el parricidio del arte”
Luego de participar, en febrero pasado, del Proyecto Encuentro 2007 Danza y Performance que se realizó en Buenos Aires y
El año pasado, un grupo de estudiantes de Licenciatura en Artes, mención Artes Plásticas, fue convocado a participar de un encuentro de Performance en Buenos Aires y
Además de los proyectos con Doménech, Sebastián participará de diversos encuentros de performance en Buenos Aires, Córdoba y Rosario. El próximo número de Malabia contará con una entrevista a Escalona y al regreso de su último viaje a tierras argentinas, una periodista de TVN lo buscó para contarle que quería difundir su trabajo. “no sé, todo ha sido muy extraño. Se empezó a difundir la obra y es increíble cómo va circulando de mano en mano y se van generando influencias”
Sebastián egresó el año pasado y ahora prepara su tesis. Tiene 25 años y una proyección que nunca imaginó. Las razones, una obra que se sustenta firme y coherentemente sobre la base de la crisis de la representación. “El proceso que he llevado como artista desde el principio hasta ahora, se puede dilucidar como un discurso unificador y que es, básicamente, el tema de la representación como alma mater. Cuando evolucionas dentro de la universidad, te das cuenta de que hay unos polos de crisis representacionales que te hacen cuestionarte por las condiciones que tenemos como artistas y que es la capacidad de crear ilusiones dentro de un formato y de sensibilizar al espectador. Eso se va expandiendo a las versiones más contemporáneas de la representación como la performance, el video arte, la instalación y, llegado al punto final, está el parricidio del arte: matar a la madre y al padre y poder desligarse de la herencia que acarrea la representación y la academia”
Para mostrar estos elementos, Escalona ha desarrollado cuatro obras en las cuales de leen los “parricidios” de los que habla y que giran principalmente sobre el autorretrato. La primera, Artista sobre muro, en la que “se pega” sobre un muro, permaneciendo estático. Lo interesante para el artista, es que en esta obra el producto co
mo tal es desplazado por el cuerpo del propio artista. En su obra Portátil, dispone una pantalla LCD en su espalda y visita los museos como un espectador más. La ruptura se genera cuando se convierte en espectador, obra de arte, artista y museo, pues los demás visitantes pueden recorrer parte del trabajo de Sebastián mirando la pantalla.
En la tercera obra, “yo levito y vuelo. La gente puede ver que me elevo, siendo que no me elevo y ahí está la capacidad del artista de crear una ilusión en el otro y a través de la ficción, crear una emoción verdadera. Un poco ir al extremo de elevarme por los aires, cuando estoy con los pies en la tierra. El artista es como un ilusionista, un mentiroso”. El último de sus trabajos, con el que postuló al concurso de video arte de la Universidad de Chile, encierra este concepto de manera aún más clara. “Dibujo un autorretrato en cámara rápida y luego, con unos guantes de box, rompo ese dibujo. Trato de pasar más allá de la realidad, del muro, de la representación. Lo que consigo es agotamiento, fracaso y producir esa temática que es la crisis de la represtación. Donde creamos una realidad imaginaria que no es más que una mentira. Esos son los tres estados: representación, crisis y parricidio. Y eso es un conflicto para el artista también”.
El conjunto de tu obra muestra un correlato coherente y un hilo conductor, ¿están pensadas como un todo?
Eso es lo mejor, la obra es imposible planearla. Son pulsiones, te nace la idea, se producen y después del impulso y después la reflexión. Jamás el fenómeno inverso y es interesante manejarse con esa dinámica y posteriormente tener la reflexión y ver que existe algo, un hilo conductor que es tu punto de vista, tu discurso y tus intereses. Pero eso viene después, es el reflejo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario